El desmesurado crecimiento de los residuos producidos por nuestra sociedad actual, hoy en día está considerado como el principal problema ambiental y social. Sin duda alguna, estamos poniendo en riesgo la capacidad de la naturaleza para mantener nuestras necesidades y las de generaciones futuras. Si bien las industrias son las principales responsables de esta situación, nosotros somos los consumidores y responsables directos de una producción diaria en promedio cerca de 1,5 kg de basura por persona, desechos que se componen principalmente de latas, plásticos, vidrios y restos orgánicos. La mala gestión de estos desechos, centrada en la eliminación en basurales, rellenos sanitarios e incluso en algunos casos de incineradores, producen serios riesgos para el medio ambiente y la salud de las personas. Dentro de los principales impactos encontramos la contaminación del agua, la tierra, el aire, y la transmisión de enfermedades; se producen percolados o lixiviados (producción de líquidos provenientes de la pudrición de desechos orgánicos), gases metano y dióxido de carbono conocidos como gases invernaderos, transmisión de enfermedades por roedores y otro tipo de animales, liberación de metales pesados, y una larga lista de consecuencias a nivel social y ambiental.

El tema del reciclaje no es algo nuevo, cada país, ciudad e incluso comuna, tiene su propio sistema de manejo de residuos domiciliarios; algunos tienen punto de acopio, otros son recogidos separados en plásticos, vidrios, latas y orgánicos por días de la semana, e incluso aún existen lugares donde no existe ningún tipo de medidas. Sin embargo, independiente de las medidas públicas tomadas en esta materia, en nuestras manos tenemos la posibilidad de hacer un aporte sustancial. Podemos hacernos cargo de nuestros propios desechos orgánicos y convertir un problema, en un recurso indispensable para el desarrollo y buena nutrición de nuestra huerta. De ese 1,5 kg que se menciona en el comienzo de este capítulo, podríamos asumir que aproximadamente un 50% de ello corresponde a desechos orgánicos, es decir, 750 grs por día que podemos convertir en abono para la huerta al mismo tiempo de reducir notoriamente nuestro impacto ambiental.

En casa podemos manejar nuestros desechos orgánicos principalmente por medio de dos mecanismos: el compostaje y la lombricultura. Es común escuchar la confusión de las personas en relación a qué es cada una de estas prácticas y en qué difieren cada una de ellas. Sin embargo, existe un par de diferencias claras: primero, los microorganismos que actúan en la descomposición de la materia orgánica en el compostaje son termófilos (es decir, que funcionan a altas temperaturas 65 °C aprox.) y en la lombricultura participan organismos mesófilos (con temperaturas también cálidas, pero más moderadas, 35 °C aprox.). Y, segundo, otra marcada diferencia radica en que el compostaje es un proceso de descomposición de materia orgánica por medio de microorganismos y la lombricultura consiste en la alimentación de lombrices con materia orgánica semi-descompuesta cuyo proceso es terminado en el aparato digestivo de la lombriz, donde una parte de esta es utilizada por las lombrices para su desarrollo y la otra depositada en forma de fecas a la que se le llama humus.

En el post anterior ya abordamos el compostaje (http://porlapermacultura.org/2020/04/11/arma-tu-compost-en-casa/) y ahora nos centraremos en cómo hacer el humus.

 

¿QUE ES LA LOMBRICULTURA?

La lombricultura (o vermicompostaje) consiste en las diversas operaciones relacionadas con la cría, producción de lombrices epigeas (lombrices con ciclos de vida distintos a las vistas comúnmente en los jardines) y cosecha de sus desechos (el humus). Una forma noble de convertir los “desechos” de la cocina en abono de alta calidad, sobre todo si el espacio es reducido. Es un proceso de descomposición natural, en el que el material orgánico, además de ser atacado por los microorganismos (hongos, bacterias, levaduras, etc.) existentes en el medio natural, también lo es por el complejo sistema digestivo de la lombriz, la que lleva a cabo un proceso de transformación.

El HUMUS producido como resultado de la digestión de materiales orgánicos por parte de las lombrices es un fertilizante orgánico de excelente calidad, además de ser un excelente mejorador de la calidad del suelo. El humus así favorece la actividad biológica de los suelos, su permeabilidad, su capacidad de retener humedad, su estructura y aireación. Todas características que impactan positivamente el el sistema inmune de las plantas y la calidad de los alimentos.

 

¿COMO INICIAMOS UN SISTEMA DE LOMBRICULTURA?

¿El contenedor?

Lo ideal para trabajar con las lombrices sería un contenedor de madera, de no más de unos 60 cm de altura, 1 m de ancho y el largo según sea la cantidad de desechos que se proyecte incorporar. Para una familia de 2 a 4 personas, puede ser suficiente un contenedor de 2×1. Se recomienda dejar totalmente en contacto con la tierra para dejar fluir los líquidos excedentes y cubrir con una tapa de madera en días muy lluviosos o muy soleados.

En caso de que no se tenga un jardín o patio para hacer el proceso, también existe la posibilidad de encontrar en el mercado contenedores diseñados especialmente para departamentos que dan bastantes buenos resultados. También se pueden buscar alternativas más económicas y ecológicamente sustentables para su implementación, como, por ejemplo, cajas plásticas en desuso que puedan ser adaptadas y el beneficio que traerá consigo tanto para nuestra huerta como para el medio ambiente, será inmenso.

¿Las lombrices?

La especie de lombriz más frecuentemente utilizada en Chile para la lombricultura es Eisenia foetida, (vulgarmente conocida por nosotros como lombriz roja californiana) que vive en la superficie de la tierra en los montones de materia orgánica, pero no en estado silvestre, pues requiere mucho alimento para su subsistencia. Su color es rojo intenso y su tamaño puede variar, pero en general es más bien pequeña, vive en grupos y su principal característica es su gran voracidad para comer materias orgánicas descompuestas, es una verdadera máquina de comer. Esta lombriz, es capaz de comer diariamente su peso y se reproduce de forma rapidísima poniendo un capullo llamado cocón, cada 10-30 días. Cada capullo, contiene de 2 a 10 lombrices que emergen a los 21 días y éstas estarán en período de adultez apto para la reproducción unos 3 meses más tarde. Es así, como 1 lombriz, puede dar origen a unas 1.500 lombrices al año y pueden vivir alrededor de 4 a 5 años. Las condiciones ideales son, Tº alrededor de los 18-25ºC, no resiste temperaturas muy altas ni exposición directa al sol, y se reproducen mejor en PH neutro.

¿Como manejar la lombricera? 

Una vez listo nuestro contenedor, debemos empezar con un mínimo de un puñado de lombrices y una pequeña parte de alimento para estas (2×1, dos de comida por una de lombrices). A pesar que las lombrices se comen y transforman todo material orgánico, es importante darles una dieta balanceada que contenga no solo restos de verduras, cáscaras de fruta y algunos alimentos cocinados.  Incluir materiales secos, ricos en fibra, como diario húmedo, cartón picado, restos secos de cortes de pasto, etc., es también fundamental en la dieta de las lombrices. Sin embargo, esta posibilidad depende del lugar donde se haga la lombricultura y del tamaño de la lombricera. A nivel de campo se puede incorporar todo sin problema, pero a nivel domiciliario en la ciudad, ya sea casas o departamentos, se recomienda comenzar con materiales frescos como cáscaras de fruta y restos de verduras sin cocinar, hasta estabilizar bien el sistema. Una vez establecido, se pueden lentamente empezar a incorporar otro tipo de alimentos.Siempre se debe procurar que la mezcla esté bien húmeda y aireada, para lo cual se deberá mover la mezcla unas dos a tres veces por semana con una horqueta y humedecer en forma de lluvia una vez por semana o cada vez que se encuentre seca la mezcla. En la medida que se vaya agregando más alimento se irán reproduciendo más y más, pero debemos procurar agregar el alimento de forma paulatina a la reproducción de las lombrices.

¿Cómo cosechar?

Se puede cosechar cada 6 meses o más, la forma de hacerlo es dejar de incorporar alimento y agua a toda la mezcla a excepción de un pequeño rincón que se utilizará de “salvataje” para las lombrices. En su mayoría descubrirán donde les seguimos proporcionando alimento y agua, por lo cual todas irán hacia ese lugar y comenzará a quedar libre de lombrices la mezcla principal. Al cabo de unas tres semanas, ésta comenzará a secarse y podremos comenzar con el proceso de harnear el material y cosechar nuestro humus, los restos no cosechados se devuelven al cajón se mezclan con las lombrices rescatadas y estamos listos para comenzar otra vez.

¿Cómo solucionar los problemas más frecuentes de las lombriceras?

  • Para evitar moscas y mal olor evitar el exceso de agua y tener siempre ventilado, ir cubriendo los residuos orgánicos cada vez que los apliquemos (puede ser con tierra, humus de la misma lombricera, o residuos secos como hojas, cartón picado, etc.). Si la lombricera está muy expuesta al sol taparla con malla o tapa.
  • Poca presencia de lombrices procurar mantener siempre húmeda la lombricera y revisar que se estén utilizando los alimentos apropiados.
  • Cuando hay un exceso de humedad agregar una capa de residuos ricos en carbono como cajas de huevo picado, restos de hojas secas, ramitas picadas, etc.
  • Presencia de muchas hormigas revolver constantemente los residuos dentro de la lombricera y regar o también se puede mantener plantas de ruda o menta cerca de la lombricera.

¿Aplicación y dosis recomendada?

 

  • Para almácigos: usar 1 parte de humus por 1 parte de tierra.
  • Para maceteros: usar 1 parte de humus por 4 partes de tierra.
  • Para iniciar huertas, flores y prados nuevos: mezclar 1 a 2 kilos de humus por cada metro cuadrado, incorporándolo a la tierra.
  • Para árboles: incorporar aproximadamente ½ kg en la base del árbol.
  • Para obtener té de humus que servirá como fertilizante foliar: llenar una bolsa de tela con 1 kg y amarrarla. Colocarla dentro de un balde de 10 litros de agua durante un par de días y revolver de vez en cuando. Finalmente, colocar el líquido en una bomba y rociar sobre las plantas.

Material Elaborado por

Paula Rosales

Fundación por la Permacultura

porlapermacultura@gmail.com